Hoy te hemos perdido, amigo Ron. Por mucho que lloremos no es suficiente. Has sido para nosotros tanto y nos has dado tanto, Ron… Mi amigo, mi compañero, mi socio, mi psicólogo… Nuestro pequeñin. Tu mama y yo no podremos olvidar cada mirada, cada salto, cada cabezacito, cada pelo (porque son todos tuyos) que llevamos en la ropa, cada ataque, cada paseo por casa contigo, tus venganzas por irnos de finde, tu constante compañia en casa, tus intentos de salvarme del monstruo de la ducha, tus equilibrios encima de la tele de plasma, tus saltitos a la cama para decirnos «EH VENGA DESPERTAOS QUE HAY QUE JUGAR»…
Pero tengo que dar gracias porque tu sabias lo mucho que te quería porque tu y yo estábamos tristes juntos, estábamos alegres juntos y nos mirábamos y tu sabias si yo quería jugar o cabezacitos.