Querido Calcetines: has sido y eres nuestro niño, el mismo que nos levantaba a las 6 de la madrugada para comer y jugar, el que nunca se separaba de nuestro lado.
Nunca nos dejaste de dar cariño, siempre estabas encima nuestra cuando teníamos malos días.
Te has ido demasiado pronto, dejándonos un vacío difícil de llenar, siempre estarás en nuestros recuerdos.
Gracias por todo el amor incodicional que nos diste.
Te queremos y nunca te olvidaremos.
Tus papis: Esther y Juan.