¿Echas de menos a tu mascota?

Si algo tienen las mascotas es la capacidad de llegar al corazón de sus dueños. La compañía constante, el amor incondicional y la lealtad que nos ofrecen justifican la facilidad en la que nos encariñamos de ellos. Puedes querer una mascota por gran cantidad de cosas, incluso por simple compañía, pero pronto aprendes que es mucho más que eso, la relación que te unirá a él.

Las mascotas tienden a vivir muchos años y se convierten en uno más de la familia. Cuando una mascota muere, puede ser terrible el sentimiento que nos produce. Manejarse con la pérdida de una mascota necesita de tiempo y el recuperarse necesita de un proceso que hay que superar.

Probablemente no esperas experimentar un sentimiento de pena tan grande, pero el fallecimiento de un animal querido puede provocar un sentimiento de gran pesar en los que la amaban y estaban a su lado.

Evita obviar el hueco que dejan

No pretendas esforzarte en pensar que porque era una animal no deberías experimentar tristeza. Dedica ese esfuerzo en dedicarte a entender que es una gran perdida y hay que darse un periodo para sobreponerse.

Habla con otros miembros de la familia o amigos y comparte tu tristeza. Aquellos que tengan mascotas se identificarán con tu situación y te darán comprensión.

Haz una ceremonia

Celebra una ceremonia o pequeño homenaje para conmemorar la vida que compartiste con tu compañero. Adquirir una urna con las cenizas de tu mascota puede ser una buena opción. Colocarlo en un lugar de la casa y recordar la importancia que tuvo en tu vida te aportará proximidad a él y será un buen tributo.

Considera otra mascota

Date un tiempo para superar la pérdida y ya vendrá el momento cuando consideres que es oportuno traer otra mascota a casa. No puedes pensar que esta mascota reemplazará tu perdida pero te ayudará a compartir ese espacio de tu vida de nuevo.

Recuperarse de la pérdida de una mascota a la que has querido lleva tiempo. El amor que las mascotas proporcionan a sus dueños es incondicional y tierno. Las mascotas esperan recibir poco, aunque son capaces de dártelo todo. Hónralos con la posibilidad de ocupar el lugar que otro dejó.

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