Tu perro vuelve del paseo feliz, con cara de haber conquistado medio descampado. Tú ves unas hierbas secas pegadas al pelo y piensas: “bah, cosas del verano”. Error bastante común.
Algunas de esas hierbas pueden ser espigas, y las espigas en perros tienen poco de inocentes. Se enganchan al pelo, se clavan con facilidad y pueden acabar en patas, orejas, nariz, ojos o piel. Vamos, que parecen una tontería seca del campo… hasta que vienen con vocación de urgencia veterinaria.
Por eso, en verano conviene mirar algo más que si tu perro ha vuelto guapo en la foto del paseo. También toca revisar si trae algún souvenir vegetal de los que nadie pidió.

El «efecto anzuelo»: por qué una simple espiga es una bomba de relojería en la piel de tu perro
El problema de una espiga no es solo que se pegue al pelo. Eso, dentro de lo malo, puede quedarse en una anécdota. El lío empieza cuando se clava.
Por su forma puntiaguda, seca y alargada, una espiga puede engancharse y avanzar hacia dentro. No suele hacer el camino de vuelta con la misma facilidad. Por eso se habla muchas veces de ese “efecto anzuelo”: entra mejor de lo que sale.
Una espiga en perros puede provocar dolor, inflamación, heridas, infecciones, otitis, molestias en los ojos o problemas entre los dedos. Y lo peor es que a veces no la ves, pero tu perro ya te está dando pistas de que algo no va bien.
Dónde se esconden las espigas: el mapa del tesoro que nadie quiere encontrar
Las espigas pueden aparecer en distintas zonas del cuerpo, sobre todo después de paseos por campo, descampados, caminos secos, parques con hierba alta o zonas con vegetación seca.
👂 Orejas
Si tu perro sacude mucho la cabeza, se rasca una oreja o la lleva baja, puede haber una espiga dentro o cerca del oído.
👃 Nariz
Los estornudos intensos, la molestia repentina o la secreción pueden indicar que algo ha entrado donde no debía.
👁️ Ojos
Ojo cerrado, parpadeo constante, lagrimeo o enrojecimiento son señales para no tocar demasiado y consultar.
🐾 Patas y entre los dedos
Es una de las zonas más habituales. Una espiga en la pata del perro puede causar lamido insistente, cojera, inflamación o dolor al caminar.
🦵 Axilas, ingles y barriga
Son zonas donde las espigas se enganchan fácil y cuesta verlas, sobre todo en perros de pelo largo.
🧥 Pelo largo, rizado o denso
Aquí las espigas pueden esconderse como si estuvieran pagando alquiler. Si tu perro vuelve del paseo pareciendo una fregona campestre, toca revisión extra.
Síntomas de espigas en perros: cuándo sospechar
Los síntomas de espigas en perros dependen mucho de dónde se haya clavado o metido la espiga. No es lo mismo una pata que una oreja, una nariz o un ojo.
🟢 Revisa después del paseo si…
Ha corrido por campo, caminos secos, solares, descampados, parques con hierba alta o zonas donde la vegetación parece crujir solo con mirarla.
🟡 Sospecha si…
Se lame mucho una pata, cojea, sacude la cabeza, se rasca una oreja, estornuda mucho, parpadea raro o no quiere que le toques una zona concreta.
🔴 Veterinario si…
Hay sangre, pus, inflamación, dolor, ojo cerrado, cabeza ladeada, estornudos muy intensos, secreción, apatía o una espiga que parece clavada.
Una espiga suelta en el pelo puede quitarse con cuidado. Una espiga clavada ya juega en otra liga. Y no, no es la liga de “lo saco con dos tirones y listo”.
La revisión post-paseo en 2 minutos
La mejor forma de evitar sustos es revisar a tu perro después del paseo. No hace falta montarle una ITV completa con clipboard, pero sí mirar las zonas 1. Empieza por las patas
Revisa almohadillas y entre los dedos. Es una zona muy habitual y a veces la espiga queda medio escondida.
- Mira las orejas por fuera
Observa si hay restos de hierba, suciedad o señales de molestia. No metas bastoncillos ni hurgues dentro. - Observa ojos y hocico
Busca lagrimeo, enrojecimiento, parpadeo raro, estornudos o molestias. - Pasa las manos por el cuerpo
Revisa axilas, pecho, barriga, ingles y base de la cola. Hazlo suave, como quien revisa sin convertir el momento en interrogatorio policial. - Cepilla si tiene pelo largo o rizado
Especialmente si ha pasado por hierba seca. Dos minutos de revisión pueden ahorrarte una visita al veterinario con cara de “si lo llego a saber, no pisa el descampado”.
Mientras revisas, fíjate también en cómo reacciona. Si se aparta, se tensa, gira la cabeza o no quiere que le toques una zona concreta, puede estar avisando de molestia.
Los perros no siempre se quejan como esperamos; muchas veces lo hacen con señales pequeñas, así que aprender a leer sus gestos de incomodidad también ayuda a detectar cuándo algo no va bien.

Qué hacer si ves una espiga en el pelo
Si la espiga está suelta, superficial y no hay herida, puedes retirarla con cuidado. Después revisa que la piel no esté roja, inflamada o sensible.
También conviene cepillar bien la zona y observar a tu perro durante las horas siguientes. Si empieza a lamerse mucho, cojea, se queja, sacude la cabeza o la zona empeora, mejor consultar.
La clave está en diferenciar entre “tiene una espiga pegada al pelo” y “la espiga está metida donde no debería”. La primera situación puede ser sencilla. La segunda no es para jugar a veterinario de salón.
Lo que no debes hacer si la espiga ya está clavada
Cuando ves algo clavado, el impulso natural es tirar. Pero con las espigas, tirar sin saber puede complicar las cosas.
❌ No tires fuerte si está metida
Puede romperse, quedarse una parte dentro o hacer más daño.
❌ No metas bastoncillos en orejas o nariz
Puedes empujar la espiga más hacia dentro.
❌ No intentes sacar una espiga del ojo
Es una zona muy delicada. Si hay ojo cerrado, dolor o lagrimeo, veterinario.
❌ No esperes días si hay dolor o inflamación
Cuanto más tiempo pasa, más puede complicarse.
❌ No uses productos caseros raros
Aceite, alcohol o “esto lo vi en internet” no siempre son un plan. De hecho, muchas veces son justo lo contrario.
Perros con más riesgo: los que vuelven como una fregona campestre
Todos los perros pueden acabar con espigas, pero algunos tienen más papeletas.
Los perros de pelo largo, rizado o denso suelen traer más restos enganchados. Los de orejas caídas pueden tener más riesgo de molestias en esa zona. Los perros pequeños rozan más la hierba seca con barriga, pecho y patas. Y los exploradores profesionales, esos que meten el hocico donde tú ni mirarías, también juegan con ventaja.
Si tu perro entra limpio al campo y sale pareciendo una escoba con patas, este artículo va bastante para él.
Cómo evitar espigas en perros durante el verano
La prevención no elimina el riesgo al 100 %, pero ayuda mucho. En verano, una revisión rápida después del paseo puede marcar la diferencia entre “tenía una hierba pegada” y “tenemos visita urgente al veterinario”.
| Qué hacer | Por qué ayuda |
| Evita zonas de hierba seca alta | Es donde más fácil se enganchan las espigas al pelo, patas, orejas o hocico. |
| Revisa patas, orejas, ojos y hocico después del paseo | Son las zonas donde una espiga puede clavarse o esconderse con más facilidad. |
| Cepilla si ha estado por campo, solares o descampados | El cepillado ayuda a retirar restos secos antes de que se claven o pasen desapercibidos. |
| Vigila el pelo entre las almohadillas | Si tiene mucho pelo en esa zona, pregunta en peluquería canina o al veterinario si conviene recortarlo. |
| No te confíes en zonas urbanas secas | Aparcamientos, caminos de tierra, accesos a playas y parques secos también pueden tener espigas. |
¿Y los gatos también pueden tener problemas con espigas?
Sí, aunque este artículo esté centrado en perros, los gatos que salen al exterior también pueden enganchar espigas en el pelo, patas, orejas u ojos.
La diferencia es que muchos gatos no se dejan revisar con tanta alegría. Bueno, algunos directamente consideran la revisión una ofensa personal. Aun así, si sale al exterior y vuelve con molestias, ojo cerrado, cojera o lamido insistente, conviene revisar y consultar.
Cámbialo por este bloque, más visual y con un H2 con más intención:
H2: Cuando la espiga deja de ser “una cosita” y toca veterinario
Una espiga pegada al pelo puede quedarse en anécdota. Una espiga clavada, metida en una zona delicada o acompañada de dolor ya no es “vamos a esperar un poco”.
| Ve al veterinario si… | Por qué no conviene esperar |
| La espiga está clavada o no sale con facilidad | Puede romperse, avanzar o provocar más lesión. |
| Está en ojo, nariz u oído | Son zonas delicadas y no conviene manipularlas en casa. |
| Hay cojera, inflamación o dolor | Puede haber una espiga entre los dedos o bajo la piel. |
| Ves sangre, pus o secreción | Puede haber herida o infección. |
| Sacude mucho la cabeza o lleva la cabeza ladeada | Puede haber una espiga en el oído. |
| Estornuda de forma intensa o repetida | Puede haber entrado algo en la nariz. |
| Tiene el ojo cerrado, rojo o con lagrimeo | Mejor no tocar y revisar cuanto antes. |
| Está apagado, no quiere comer o parece enfermo | Puede haber algo más que una simple molestia. |
Si además notas que tu perro está decaído, se tumba más de lo normal, no quiere comer o lo ves “raro” de verdad, no lo minimices. Una espiga clavada puede acabar provocando infección, y ahí conviene estar pendiente de señales generales como la fiebre en perros para no confundir cansancio con un problema mayor.
En resumen: si la espiga duele, sangra, supura, está en una zona delicada o tu perro no está como siempre, mejor veterinario que experimento casero.
Cuando una hierba seca deja de parecer una tontería
Si después de un paseo notas que tu perro cojea, se rasca, estornuda o no está como siempre, no lo dejes pasar. A veces el problema empieza con algo tan pequeño como una espiga.
En Cremascota podemos orientarte sobre nuestros servicios y acompañarte cuando toca tomar decisiones delicadas. Puedes hablar con nuestro equipo con calma, sin sentir que estás exagerando.
Porque cuando algo le pasa a tu perro, lo raro sería no preocuparse.

Preguntas frecuentes sobre espigas en perros
¿Cómo saber si mi perro tiene una espiga?
Puedes sospechar si cojea, se lame mucho una pata, sacude la cabeza, se rasca una oreja, estornuda intensamente, tiene un ojo cerrado o no quiere que le toques una zona. Si hay dolor, inflamación o secreción, consulta con el veterinario.
¿Qué hago si mi perro tiene una espiga en la pata?
Si está suelta y superficial, puedes retirarla con cuidado y revisar la zona. Si está clavada, hay cojera, dolor, hinchazón o lamido insistente, mejor acudir al veterinario.
¿Y si tiene una espiga en la oreja?
No metas bastoncillos ni intentes sacarla a ciegas. Si sacude mucho la cabeza, se rasca, lleva la oreja baja o parece dolorido, necesita revisión veterinaria.
¿Puede una espiga meterse en la nariz del perro?
Sí. Puede provocar estornudos intensos, molestias, secreción o incluso pequeñas heridas. Si sospechas que hay una espiga en la nariz, no intentes manipular dentro y consulta.
¿Las espigas pueden dañar los ojos?
Sí. Si tu perro tiene el ojo cerrado, lagrimeo, enrojecimiento, parpadeo constante o dolor, no intentes sacar nada por tu cuenta. Es una zona delicada y conviene acudir al veterinario.
¿Cómo evitar espigas en perros en verano?
Evita zonas de hierba seca alta, revisa a tu perro después del paseo, cepilla si ha pasado por campo y presta especial atención a patas, orejas, ojos, hocico, axilas e ingles.