El Mastador
En el universo de los denominados «perros de diseño» o cruces híbridos, existen combinaciones que despiertan una enorme curiosidad tanto en los amantes de los animales como en los profesionales de la etología. Una de las mezclas más llamativas y que mayor crecimiento en búsquedas está experimentando es el mastín labrador, también conocido internacionalmente como mastador.
Cuando decidimos introducir en nuestro hogar un animal que nace de la unión entre dos razas con propósitos evolutivos, físicos y psicológicos tan radicalmente opuestos, es un grave error dejarse llevar únicamente por la estética de un cachorro adorable. Cruzar un perro de guarda pesada con un cobrador de caza dinámico plantea una serie de retos clínicos y de comportamiento que todo propietario debe conocer a fondo.
El choque de temperamentos: el desafío psicológico del Mastador
El principal reto al que se enfrentan las familias que conviven con este híbrido radica en la gestión de su comportamiento. En su mapa genético conviven dos mentalidades y propósitos evolutivos radicalmente opuestos. Para entender cómo se comporta un mastín labrador, primero tenemos que analizar la herencia psicológica que aporta cada uno de sus progenitores.
El Labrador Retriever: El instinto de recoger y traer objetos
Por un lado, el labrador retriever es un perro seleccionado históricamente para buscar y traer las piezas de caza que caían al agua. Esta función original dota a la raza de una altísima neotenia, osea mantenimiento de rasgos de cachorro en la edad adulta, una baja reactividad territorial y un deseo innato de agradar al ser humano.
Poseen lo que los etólogos llaman «boca blanda», es decir, una inhibición genética de la mordida para transportar objetos con un cuidado milimétrico sin llegar a dañarlos. Por eso a un mastín labrador le fascinará portar juguetes o zapatillas durante los paseos; es su forma de canalizar este instinto cooperativo.
El Mastín: el instinto del guardián ancestral
Por otro lado, el mastín es un animal moldeado durante siglos para la guarda pesada de ganado y fincas frente a grandes depredadores. Su mapa mental es el polo opuesto al del labrador: es un pensador independiente que no busca la aprobación constante del humano, posee una desconfianza automática y natural hacia los extraños y guarda un fuerte instinto de protección territorial hacia su núcleo familiar. No necesita que nadie le enseñe a defender; es una conducta fija grabada en su código genético que se activará al alcanzar la madurez.
El resultado etológico: la combinación de dos mundos
Cuando los dos mundos se mezclan, el comportamiento resultante puede ser tan fascinante como complejo. El ejemplar puede manifestar la tremenda paciencia, lealtad y devoción familiar del labrador dentro de casa, convirtiéndose en un compañero extraordinario para los niños.
Sin embargo, al percibir ruidos extraños o recibir visitas, nace la sospecha protectora del mastín. El verdadero desafío surge cuando el vigor, la energía desbordante y la efusividad del labrador se combinan con la masa bruta y el instinto de defensa del mastín; si no se canaliza bien mediante pautas etológicas, esa mezcla puede derivar en problemas de destructividad o reactividad difíciles de controlar debido a su envergadura física.
Características físicas: ¿cuánto crece un cruce de mastín y labrador?
El desarrollo óseo y muscular de esta mezcla da como resultado un perro de tamaño grande a gigante, con una envergadura imponente que suele sorprender a los propietarios primerizos durante su primer año de vida.
- Peso maduro: Un ejemplar adulto suele oscilar entre los 35 y los 55 kilogramos, pudiendo los machos de líneas de mastín inglés superar con facilidad esa barrera.
- Altura a la cruz: Su estatura media se sitúa entre los 60 y los 75 centímetros.
- Morfología general: Por lo general, desarrollan un pecho ancho y profundo, extremidades gruesas con articulaciones potentes y una cabeza más volumétrica que la del labrador tradicional, pero sin llegar a la laxitud de pliegues ni belfos excesivos típica del mastín. El pelaje suele ser corto, denso y con doble capa hidrófuga, exhibiendo tonalidades que van desde el negro y el chocolate hasta el dorado, leonado o atigrado.
Datos técnicos del Mastador
| Parámetro | Datos clave | ¿De quién lo hereda? |
| Peso medio | 35 kg a 55 kg (los machos más) | Del Mastín |
| Altura | 60 cm a 75 cm | Del Mastín |
| Esperanza de vida | 10 a 12 años | Normal en perros gigantes |
| Tipo de pelo | Corto, espeso e impermeable | Del Labrador |
| Nivel de energía | Medio-Alto (necesita moverse) | Del Labrador |
| Instinto de guarda | Marcado (despierta al crecer) | Del Mastín |
El choque de temperamentos: ¿Perro guardián o mascota familiar?
El principal reto al que se enfrentan las familias que conviven con este híbrido radica en la gestión de su comportamiento, ya que en su ADN conviven dos mapas mentales completamente contrapuestos.
Por un lado, el labrador retriever destaca por su altísima neotenia del que ya hemos hablado antes, su deseo innato de agradar al ser humano y una baja reactividad territorial. Por el otro lado, el mastín es un animal seleccionado para la guarda de ganado y fincas; posee un pensamiento independiente, es desconfiado por naturaleza ante los extraños y guarda un fuerte instinto de protección hacia su núcleo familiar.
Cuando los dos mundos se mezclan, el resultado puede ser un perro extremadamente cariñoso, leal y paciente con los niños de la casa, pero que despliega una fuerza física descomunal y una sospecha automática ante visitas o ruidos fuera del hogar. Si no se canaliza correctamente su energía, el vigor del labrador sumado a la masa del mastín puede derivar en problemas de destructividad o reactividad difíciles de controlar debido a su envergadura.
Naturaleza vs. Crianza: ¿El carácter del mastador depende de cómo se eduque?
Existe la creencia popular de que el comportamiento final de un perro depende exclusiva y totalmente de cómo se le críe desde cachorro. Sin embargo, la etología clínica y los estudios modernos de genética canina demuestran que esto es un mito peligroso, especialmente cuando hablamos de cruces de razas gigantes con instintos tan marcados como el mastín cruzado con labrador.
El carácter de cualquier perro es el resultado de una ecuación al 50% entre su genética heredada y las experiencias que vive a lo largo de su vida. La genética determina el «techo» y el «suelo» de las capacidades del animal: establece su predisposición al miedo, su nivel de energía y sus instintos de protección. Por ejemplo, el instinto de guarda territorial del mastín está escrito en su ADN; ninguna cantidad de educación o cariño va a eliminar esa configuración biológica de su cerebro.
Lo que sí depende por completo de la crianza, la socialización temprana y el adiestramiento en positivo es cómo se manifiesta ese instinto. Una crianza responsable e informada no borrará la naturaleza guardiana del mastador gigante, pero sí enseñará al perro a gestionar su fuerza, a discernir entre una amenaza real y una visita pacífica, y a canalizar su energía sin desarrollar problemas de reactividad o agresividad.
En definitiva, la genética nos da la materia prima, pero la educación determina si conviviremos con un perro equilibrado o con un problema de conducta difícil de manejar.
Salud veterinaria: los riesgos de las razas de tamaño gigante
El crecimiento acelerado y el gran volumen físico del mastín labrador lo predisponen a padecer una serie de patologías clínicas de carácter hereditario que requieren medicina preventiva estricta desde los primeros meses.
Displasia de cadera y codo
Tanto el mastín como el labrador arrastran una alta tasa de incidencia en malformaciones articulares. En un perro que va a soportar más de 45 kilos de peso, la displasia de cadera puede mermar su calidad de vida de forma drástica antes de llegar a la vejez. Es vital vigilar su alimentación para evitar un crecimiento demasiado rápido en la etapa de cachorro.
Torsión gástrica (Síndrome de Dilatación-Vólvulo)
Debido a la morfología de pecho profundo que heredan de sus progenitores, estos perros sufren un riesgo elevado de padecer una torsión de estómago, una urgencia médica que pone en riesgo su vida en cuestión de horas. Se debe fraccionar su ración diaria en varias tomas y evitar por completo el ejercicio físico antes y después de comer.
Es muy importante recordar que las afecciones hereditarias y degenerativas varían de manera notable en función de la morfología del animal, un factor crítico que analizamos en nuestra revisión sobre las enfermedades comunes según la raza de perro para entender cómo influye la genética en su salud.
Asimismo, debido a su gran tamaño y velocidad de envejecimiento celular, las neoplasias son una de las causas principales de consulta en edades avanzadas, obligando a los propietarios a entender el impacto del cáncer en nuestros compañeros animales para afrontar diagnósticos complejos con la mejor preparación veterinaria posible.
Educación y socialización: un reto de fuerza bruta
Bajo ninguna circunstancia el mastín labrador es un perro recomendable para propietarios primerizos o personas sin experiencia previa en el manejo de grandes animales. Un cachorro de 8 kilos que tira de la correa o salta para saludar puede resultar gracioso; un adulto de 50 kilos haciendo lo mismo, es un peligro potencial de caída o accidente.
La socialización sistemática entre las 3 y las 12 semanas de vida es obligatoria. Se le debe exponer de forma positiva a ruidos urbanos, personas de diferentes edades, vehículos y otros animales para mitigar la desconfianza natural del mastín.
Su educación debe basarse siempre en el refuerzo positivo, premiando la calma y construyendo un control de impulsos sólido. Aplicar pautas etológicas correctas desde el primer día es la única vía para evitar conductas no deseadas, tal como detallamos en nuestro manual práctico con consejos para mejorar el comportamiento de nuestro perro en entornos familiares y sociales.
Legislación: ¿Qué dice la normativa sobre este cruce?
Una duda recurrente a nivel legal es si el mastín labrador se encuentra regulado bajo normativas específicas de seguridad. En España, tras la entrada en vigor de la legislación estatal, el enfoque se ha desplazado hacia la evaluación del comportamiento individual del animal más que al listado cerrado de razas.
Sin embargo, dado que los rasgos físicos del mastín se transmiten de forma directa a este cruce, es muy probable que a efectos administrativos o de seguros locales deba cumplir con ciertos requisitos de responsabilidad civil, un escenario que explicamos de forma transparente en nuestra guia facil sobre la ley de bienestar animal para resolver cualquier vacío legal que preocupe a las familias.
Preguntas frecuentes sobre mastín labrador
¿Cuánto come al día un mastín labrador adulto?
Un ejemplar adulto con una actividad física moderada consume una media de 600 a 800 gramos de pienso de alta calidad al día, repartidos obligatoriamente en un mínimo de dos o tres tomas para prevenir problemas gástricos. Esto supone un coste económico en alimentación muy superior al de una raza mediana.
¿Puede un perro mastador adaptarse a la vida en un piso pequeño?
Sí, siempre y cuando se cubran sus necesidades de estimulación mental y física. Aunque su gran tamaño invita a pensar que necesitan una finca, el componente de mastín los vuelve animales bastante tranquilos y perezosos dentro de casa una vez superada la etapa de cachorros. No obstante, requieren paseos diarios largos para mantener su musculatura tonificada.
¿Cuál es la esperanza de vida media de este cruce gigante?
La longevidad de las razas gigantes es menor que la de los perros pequeños. El mastín labrador tiene una esperanza de vida media de entre 10 y 12 años, ligada estrechamente a la prevención de la obesidad y al cuidado de la salud de sus articulaciones durante su etapa de madurez.