Vandy, mi querido Vandy, tuve la fortuna de encontrarme contigo una tarde de agosto en Brighton, eras tan pequeño, tan tembloroso, y no dejabas de maullar pidiendo cariño. Desde entonces no nos habiamos separado, e incluso cuando tomé la decisión de regresar a España, te miré y tú con tu ronroneo me dijiste que me acompañabas, me hiciste muy féliz porque no hubiese soportado tenerme que separar de tí. Cuando llegamos a España tenias 3 años y echabas mucho de menos Inglaterra, con sus jardines, salidas y entradas libres y sobre todo cuando me traias regalos a casa como ratoncitos de campo, entonces pensé que la compañia de otro gato seria muy buena y adoptamos a Hipolito, luego vendria Pucca y la última Blanca. Has vivido rodeado de amor, cariño y compañia, la misma que me has ofrecido a mi todas las noches cuando venias a ronronear a mi cama. Ahora noto un vacio enorme pero no todo es triste porque tu me has dado 16 años maravillosos y yo a cambio te ofrezo no olvidarme nunca de ti y seguir queriendote todos los dias, Busca un lugar soleado como a ti te gusta, tumbate y alli quedate viendo pasar mi vida y la de tus 3 compañeros que ahora llenan tu vacio hasta que estemos todos juntos, Te quiero pequeño Vandy.